Desde que soy pequeña que he dudado de mi instinto maternal. Es que no es una cosa con la que sueñe. Jamás me he visto teniendo una casa con muchas habitaciones para mis hijos. Todo lo contrario, siempre que pienso en una casa con suerte tiene mi habitación y otra para visitas, una cocina cálida y posiblemente acompañada de una persona que se halla cruzado en mi camino y que quiera vivir de manera similar a la mía. Hay un personaje en una de las películas de Miyazaki, es una mujer que vive en el campo, y que vive con una muchacha que tiene el rostro manchado, en los Cuentos de Terramar. Creo que esta mujer representa mi idea de la meternidad, definitivamente no deseo traer hijos al mundo, pero quizás, sí cuidando de alguno. En fin, hay de todo en el mundo, de mi madre en algunas circunstancias sentí esa sensación de que ella era mi enemiga, no coincidíamos, peleabamos, por más que yo hablase con ella, no podía ir en contra de sus disiones, si yo vivía en su hogar. Entonces, decidí volar. Emigre, volé y le debo a tanta gente lo que soy, el amor me ha traído hermosos seres, hermosas personas.
Aun asi, la existencia de todos los seres humanes, es tan complicada, todos sufrimos y yo, simplemente no quiero traer personas a sufrir, creo que somos un lastre para este planeta y no! no quiero traer hijos a este mundo a que sean exclavos. Que desdicha taer sujetos a sufrir, a llorar. Me basta con ver todas las injusticias día a día. Me basta con sentir impotencia, me basta con no bastarme ni a mi misma, me basta con sentirme pasada a llevar cada día, cada vez, en cada momento. Si abriera un poco más la boca, si hablase lo que de verdad debería hablar y con quien corresponde todos los conflictos se arreglarían de mejor forma, y dejaría de ser una persona non grata. Hablar lo que me molesta, en el momento indicado. Pero me cuesta tanto procesar una información, alguien me esta hablando en el momento una cosa importante y no soy capaz de poder elaborar una respuesta hasta pasado mucho rato. Y finalmente me quedo con la sensación de angustia de dolor en el corazón, de haber perdido, de haberme dejado aplastar.
Pero eso va a cambiar, con la práctica, finalmente no es que queramos ser fuertes y lo decidamos, es que la vida nos obliga a serlo, para sobrevivir.
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