La escritura es que es algo que nace de adentro, si no se escribe no se vive, es casi como el canto, si el cantor no canta, no puede vivir, se apaga. Lo mismo el escritor, en mi caso, la escritura me es tan imprescindible como la lectura. Nadie en el mundo me dirá que pare de escribir, porque no puedo, simplemente no puedo, es algo que no puedo parar de hacer, y es lo que más hago con gusto. Por eso, siempre digo esto, por eso la academia siempre me ha abrumado, puesto que ella utilizó mis capacidades para poder generar un conocimiento que a mi parecer nunca fue lo que realmente yo quería expresar. No sé si soy revolucionaria, la universidad me parecía una escuela de la revolución, yo en cambio no poseía ninguna formación teórica marxista de izquierda o anarquista, allí reinaban los oradores ilustrados en el marxismo y el anarquismo teórico. Lo que iba en desmedro de los que entramos porque nos gustaba leer lo que se nos cruzara, hasta la saga completa de Harry Potter. Muchos de mis compañeros en todos estos años nos hemos topado con lo mismo. Y sí, está bien, quizás esta escuela es mejor que la otra escuela que hay en Chile para estudiar Literatura, la facultad Católica. Pero de pronto ya era demasiado marxismo. La escuela de literatura de la Universidad de Chile se ha vuelto sectaria, la poca amplitud perspectivas de estudio me parecía ya un juego repetido. Por otro lado, además, la teoría aplicada correspondía a autores tan antiguos, tan "rancios" y los nuevos que surgen siguen jugando a decir que son independientes del pensamiento europeo, pero simplemente no lo eran, desde que se comparaban y tenían la urgencia de decir que ya eran autónomos.
Yo quiero escribir sobre lo que veo. Estoy cansada de escribir sobre lo que otros escriben, sirve para recomendar y para dialogar, pero, tanta teoria? mejor sentir lo que leemos y reconocernos o distanciarnos. Pero bajo nuestro ojo.
Cuando veo esto creo que es difícil pensarnos a través de los ojos de Benjamín, Adorno y otros sujetos, está bien una pincelada, pero ya paren la cosa. Luego están los teóricos que se sienten como los encargados de hablar sobre los indígenas y entran en una disputa constante sobre cómo hablar de los indígenas si ellos mismos no son indígenas. Yo le diría, estimado, mírese y observe y respondase ¿Cómo nació? ¿Dónde nació? ¿Cómo se crió? ¿Quién lo formó? ¿Cuáles fueron sus simbologías? ¿sus cuentos? ¿Realmente usted se siente con la facultad de proponer lineas de pensamiento para abordar el conocimiento de un mapuche por ejemplo? Y esto lo digo, porque hace poco fui a un seminario en la Universidad, habían traído a Dussel. El filosofo proponía que nosotros eramos los encargados de elaborar una nueva teoría sobre América y sus pueblos originarios nosotros, los mestizos? ¿y en la academia? en esa academia donde ni si quiera tenemos un ramo de literatura indígena? Por favor! En mi opinión posicionarnos como los sujetos que somos (siendo realistas) y comenzar a dialogar desde nuestra experiencia, memoria y patrimonio puede ser una manera de educar para dejar de escuchar a la gente decir que esta naciendo siempre y poder escuchar por fin que la gente está creciendo.