martes, 30 de enero de 2018

re-re-reinvención

Muchisimas veces, demasiadas me he topado con personas que me dicen que se sienten como mariposas, recién salidas de su estado larvario. Yo he escrito muchas veces lo mismo. ¿Por qué estamos tan ensimismados en cambiar en transformarnos, en renacer? Será que ya no hay forma constante que nos satisfaga, ¿Porque tanto deseo cambio? Qué cansancio tener que explicarse siempre, que cansancio tener que contar qué es lo que estoy haciendo. Pero bueno, gracias a eso vamos encontrando la gente afín, supongo. La expresión finalmente es lo único que nos salva. Para qué hacer cosas si no contamos lo que hacemos, qué sequedad interior devendría no comunicar. Tratando de encontrarle un símil orgánico, los pájaros cantan, los perros ladran, los gatos maullan y se identifican entre sí. Y si esto es tan natural, me causa un poco de molestia entonces las personas que no se atreven a mostrar su escritura y tildan de egocéntricos a los que sí lo hacen, junto con su arte y sus virtudes que los hacen sujetos hermosos y únicos.

La escritura es que es algo que nace de adentro, si no se escribe no se vive, es casi como el canto, si el cantor no canta, no puede vivir, se apaga. Lo mismo el escritor, en mi caso, la escritura me es tan imprescindible como la lectura. Nadie en el mundo me dirá que pare de escribir, porque no puedo, simplemente no puedo, es algo que no puedo parar de hacer, y es lo que más hago con gusto. Por eso, siempre digo esto, por eso la academia siempre me ha abrumado, puesto que ella utilizó mis capacidades para poder generar un conocimiento que a mi parecer nunca fue lo que realmente yo quería expresar. No sé si soy revolucionaria, la universidad me parecía una escuela de la revolución, yo en cambio no poseía ninguna formación teórica marxista de izquierda o anarquista, allí reinaban los oradores ilustrados en el marxismo y el anarquismo teórico. Lo que iba en desmedro de los que entramos porque nos gustaba leer lo que se nos cruzara, hasta la saga completa de Harry Potter.  Muchos de mis compañeros en todos estos años nos hemos topado con lo mismo. Y sí, está bien, quizás esta escuela es mejor que la otra escuela que hay en Chile para estudiar Literatura, la facultad Católica. Pero de pronto ya era demasiado marxismo. La escuela de literatura de la Universidad de Chile se ha vuelto sectaria, la poca amplitud perspectivas de estudio me parecía ya un juego repetido. Por otro lado, además, la teoría aplicada correspondía a autores tan antiguos, tan "rancios" y los nuevos que surgen siguen jugando a decir que son independientes del pensamiento europeo, pero simplemente no lo eran, desde que se comparaban y tenían la urgencia de decir que ya eran autónomos.
Yo quiero escribir sobre lo que veo. Estoy cansada de escribir sobre lo que otros escriben, sirve para recomendar y para dialogar, pero, tanta teoria? mejor sentir lo que leemos y reconocernos o distanciarnos. Pero bajo nuestro ojo.
Cuando veo esto creo que es difícil pensarnos a través de los ojos de Benjamín, Adorno y otros sujetos, está bien una pincelada, pero ya paren la cosa. Luego están los teóricos que se sienten como los encargados de hablar sobre los indígenas y entran en una  disputa constante sobre cómo hablar de los indígenas si ellos mismos no son indígenas. Yo le diría, estimado, mírese y observe y respondase  ¿Cómo nació? ¿Dónde nació? ¿Cómo se crió? ¿Quién lo formó? ¿Cuáles fueron sus simbologías? ¿sus cuentos? ¿Realmente usted se siente con la facultad de proponer lineas de pensamiento para abordar el conocimiento de un mapuche por ejemplo? Y esto lo digo, porque hace poco fui a un seminario en la Universidad, habían traído a Dussel. El filosofo proponía que nosotros eramos los encargados de elaborar una nueva teoría sobre América y sus pueblos originarios nosotros, los mestizos? ¿y en la academia? en esa academia donde ni si quiera tenemos un ramo de literatura indígena? Por favor!  En mi opinión posicionarnos como los sujetos que somos (siendo realistas) y comenzar a dialogar desde nuestra experiencia, memoria  y patrimonio puede ser una manera de educar para dejar de escuchar a la gente decir que esta naciendo siempre y poder escuchar por fin que la gente está creciendo. 

sábado, 27 de enero de 2018

Los ascensos en solitario

Hace unos días atrás le pedí a una amiga que me acompañara a subir el cerro San Cristóbal, pero ella no pudo acompañarme porque tenía que trabajar. Tenía muchas ganas de salir, de  recorrer, caminar hasta cansarme y admirar el paisaje al que he llegado, independiente de la ruta. Ella lo sabía y me animo a subir el cerro sola, le pregunté si es que ella lo había hecho alguna vez y me dijo que si, que lo había hecho en bicicleta y que era seguro, así que me animé, tomé una botella de agua, me puse mis zapatillas más cómodas, me puse bloqueador, tomé la 516 hasta Baquedano, atravesé los vendedores de diversión extranjeros y atrayentes, el ruido de la bohemia y llegue a las faldas del cerro, con mucha confianza como si subiera todos los días. Me quedaba poca agua, miré bien el lugar, supuse que había una fuente de agua en algún lado y claro, había una llave que decía "punto de hidratación" al lado de la entrada del funicular. Abrí mi botella, e intente hacer entrar el agua de un chorrito que era para beber directo, entonces una pareja de sujetos masculinos sentados en las gradas bebiendo alcohol me indicó cual era la llave adecuada para llenar la botella, claro, presioné el botón y salió el agua desde arriba con un chorrito delgado y amigable con mi botella. Bien, con mi botella llena de agua y sin miedo comencé a subir, había mucha gente, me sentí segura: bicicletas, deportistas, familias, turistas, parejas y solitarios como proyectando distintas formas, algunos melancolía, otros alegría, otros fortaleza física, en fin. Subí por el camino de tierra, de pronto me encontraba con gente pero yo tenía mi norte clarísimo, la cima, así que caminé derecho a mi ritmo, sudando y sin parar. Llegué arriba cuando faltaban aproximadamente 4 dedos para que cayese el sol y me puse a observar el macizo cordón montañoso del San Ramón, que se veía imponente con ese brillo del atardecer. 
Llegue arriba y al entrar al sector de la virgen me percaté que había solo gente blanca y rubia y algunos chinos, me dió un poco de rabia sentirme invadida por turistas, en un espacio tan íntimo, pero después me relajé y no me importó, y más que rabia, me dio dolor de no ver a ningún habitante de la ciudad relajándose con dicho espectáculo y pensaba en la enajenación que produce el circuito de Santiago. El atardecer estaba maravilloso, el aire estaba un poco más liviano arriba y me sentí tranquila, me sentí en paz conmigo, había subido y no había sido atacada, ni me faltó nada, así que no había nada que temer. Entonces, cerre mis ojos y esperé a que la luz bajase un poco, mientras sentía ese brillo naranjo sobre mi piel y la ciudad rugía allá abajo, con sirenas, motores, ladridos de perros, gritos de personas, de niños, teniendo como sonido de fondo una vibración constante, como un zumbido imparable. Pense en sus rincones más lóbregos, las poblaciones, las oscuridades, la densidad de personas y me sentí feliz de haber escapado de esas sombras con hollín y poder mirar con eses seres que habían viajado de tan lejos para sentir lo mismo que yo sentía en ese momento, entonces bajando el sol todos guardaron silencio. El sol comenzó a hincharse y definirse, se podía mirar la bola ardiendo en el horizonte mientras se agrandaba debido a un efecto visual que no comprendo, ni sé como se llama, refracción de la luz, tal vez. La gente que estaba arriba me miraba, se notaba que yo era la unica chilena allí, y me puse a pensar en que pensarían ellos de mi, me tendrían miedo? estarían asombrados de verme sola o tal vez y es lo más probable, les era indiferente. Entonces me imaginé, como un ser sin género, saliendo de un mar turbulento para llegar una isla observar el paisaje, para luego volver a ingresar a las profundidades del mundo subterraneo. Vibrando fuertemente con la energía de ese lugar. Me sentí muy extraña, bajé casi corriendo, mientras anochecía, apretando mi botella y relajándome, diciéndome, convenciéndome que ya nada malo podría pasar. Llegué a Baquedano, todavía un poco extasiada de todo lo vivido. Tomé una micro, llegue a mi casa y me puse a tejer, me comí un pan tostado con mantequilla y mermelada, prendí mi computador para ver si había alguien con quien conversar en línea.

martes, 16 de enero de 2018

Maternidad

Desde que soy pequeña que he dudado de mi instinto maternal. Es que no es una cosa con la que sueñe. Jamás me he visto teniendo una casa con muchas habitaciones para mis hijos. Todo lo contrario, siempre que pienso en una casa con suerte tiene mi habitación y otra para visitas, una cocina cálida y posiblemente acompañada de una persona que se halla cruzado en mi camino y que quiera vivir de manera similar a la mía. Hay un personaje en una de las películas de Miyazaki, es una mujer que vive en el campo, y que vive con una muchacha que tiene el rostro manchado, en los Cuentos de Terramar. Creo que esta mujer representa mi idea de la meternidad, definitivamente no deseo traer hijos al mundo, pero quizás, sí cuidando de alguno. En fin, hay de todo en el mundo, de mi madre en algunas circunstancias sentí esa sensación de que ella era mi enemiga, no coincidíamos, peleabamos, por más que yo hablase con ella, no podía ir en contra de sus disiones, si yo vivía en su hogar. Entonces, decidí volar. Emigre, volé y le debo a tanta gente lo que soy, el amor me ha traído hermosos seres, hermosas personas.  
Aun asi, la existencia de todos los seres humanes, es tan complicada, todos sufrimos y yo, simplemente no quiero traer personas a sufrir, creo que somos un lastre para este planeta y no! no quiero traer hijos a este mundo a que sean exclavos. Que desdicha taer sujetos a sufrir, a llorar. Me basta con ver todas las injusticias día a día. Me basta con sentir impotencia, me basta con no bastarme ni a mi misma, me basta con sentirme pasada a llevar cada día, cada vez, en cada momento. Si abriera un poco más la boca, si hablase lo que de verdad debería hablar y con quien corresponde todos los conflictos se arreglarían de mejor forma, y dejaría de ser una persona non grata. Hablar lo que me molesta, en el momento indicado. Pero me cuesta tanto procesar una información, alguien me esta hablando en el momento una cosa importante y no soy capaz de poder elaborar una respuesta hasta pasado mucho rato. Y finalmente me quedo con la sensación de angustia de dolor en el corazón, de haber perdido, de haberme dejado aplastar. 

Pero eso va a cambiar, con la práctica, finalmente no es que queramos ser fuertes y lo decidamos, es que la vida nos obliga a serlo, para sobrevivir.

jueves, 11 de enero de 2018

Los pequeños detalles y el deseo de victoria

Los pequeños detalles son los que hacen la diferencia. Tipica frase que se repite en la boca de todos, pero no hay nada más cierto. Realizar satisfactoriamente los pequeños detalles, nos ayuda a saber que las empresas grandes también son realizables. Los pequeños detalles y su concreción son el hálito de las grandes obras. 

Así que hoy sólo me esforzaré porque el día de mañana, sea perfecto. Esa es mi misión. Poder concretar de manera exitosa la tarea. A veces pienso en grande, pero sólo pienso, y llego a creer que son tareas gigantes y sí, lo son, y completamente realizables, pero el problema está en dejar de lado las ansiedades y los miedos. También pasa que me  acontece algo particular, me "creo demasiado el cuento", o me "agrando".  Esto se denota  cuando una persona quiere lograr una misión, pero no se enfrenta al arte de las cosas, es decir, a los pequeños detalles, siendo incapaz de poder alcanzar la grandeza, porque ha descuidado los detalles del día a día, y se jacta diciendo que ha realizado algo, cuando en el fondo, lo ha completado nada. Creo que eso me pasa seguido, o tal vez soy demasiado autoexigente.

Pero, insisto, es  el paso a paso, la única forma en que se puede llegar a la sima, no podemos quedarnos abajo pensando en cómo será la sima, debemos ir moviendo los pies de acuerdo a nuestras capacidades, paso a paso para poder llegar. Pedir agua en el camino, solo es propicio cuando a quien se le pide agua viene con las manos llenas. De otra forma, estarías despojando a otro ser, de sus herramientas. Aunque hay seres que disfrutan más del relajo que de la autosuperación constante, lo que no está mal, sin embargo no es lo que buscamos y lo que buscamos es la excelencia. 

Camino a las alturas, son muchos los que se quedan atrás. Son muchos los que no avanzan y prefieren quedarse mirando el paisaje. Exigencia! o autoexigencia? Quizás encontrar un maestro? La tradición nos dice que la mejor forma de aprender a realizar una labor, es encontrando un maestro que ya ha realizado el camino con anterioridad y pueda ayudarnos a continuar nuestros pasos de manera victoriosa. 


miércoles, 3 de enero de 2018

Facebook

Hace un rato pensaba en lo cómodo que me parece facebook como plataforma de expresión. Antes de que existiera facebook, me las rebuscaba mucho entre las distintas páginas sociales para poder crear una imagen de mí de acuerdo a lo que yo deseaba proyectar. Utilice Flickr, fotologs, Blogspot, Tumblr, pero creo que facebook supera todo, porque puedes subir videos instantáneos como en Instagram, puedes subir fotos, puedes publicar textos, eventos, funpage de cuánta variedad de emprendimientos surjan. Es una plataforma muy completa, y además, atrapante! Cuánto tiempo podemos pasar mirando la pantalla bajando imágenes sin cesar, esperando que lo que no hemos visto nos parezca interesante y claro, como no, si en ella se mezclan realidad, virtualidad, personas, vidas privadas, culturas, comunidades, marketing, negocios, educación, literatura, cine, comida, animales... Sería una lista inagotable de razones por las que llegamos a facebook buscando información, pero lo que creo y siento, es que de alguna forma, esa página, nos está quitando las ganas de crear por crear! Quisiera a veces dejar de tenerla, pero, el mundo sucede en facebook, todo pasa mediante esa página y me imagino que si no tienes facebook, luego te transformas en una persona poco confiable.  La vida transcurre en ese espacio, cómo alejarse de él? A veces siento que es casi como mi enemigo, y en otras ocasiones me facilita demasiado la vida, siento que la vida pasa y yo me la paso mirando la pantalla y quisiera hacer tantas cosas que termino dejándolas para otro momento porque estoy pegada a la pantalla esperando y esperando no sé qué cosa. Que llegue mi príncipe azul a rescatarme? Ponerme pronto a velar por mi salud? Poder vivir mis propias aventuras?

Quisiera que llegase el bendito día en el que  pueda decir, No, sabes, no tengo facebook.