martes, 7 de octubre de 2008

Recordar

Se sentó en aquella vereda donde por primera vez había visto morir a un animal bajo las ruedas de un vehículo... recordó, recordó, recordó... Se remontó hasta donde mas alcanzaran sus recuerdos...
Una imagen en altura. Iba feliz sobre los hombros de papá... Papá corría a gran velocidad y desde ahí arriba se veía el trigo peinado por un soplido de viento cálido. Recordó que papá le decía: ¡Corramos! ¡Vienen los extraterrestres! y aun sentía sus grandes manos trabajadas apretándole fuerte los tobillos, mientras se aferraba con todas sus fuerzas de los cabellos de su padre.
Cae al suelo... ahora se encuentra recordando una de esas tantas peleas infantiles en las que siempre salia perdiendo... El carácter apocado y desvalido era su punto débil y sus amiguitos que ya se habian percatado de él, no dudavan en aprovecharlo. Se quedó sin juguetes, le habían culpado de haber roto la pelota y por desicion unánime, debía pagar con su pelota y su cuerda de saltar... Apretó los ojos recordando esos días de infancia, tratando de encontrar algun momento feliz. Se vío a las en las orillas del rio, frente al pequeño saltillo, buscando piedrecitas para su colección, mientras a sus espaldas se cocinaba un gran asado, alzó la vista hacia su derecha y vío a lo lejos una gran pradera cercada de zarzas repletas de moras... Corrio a decirle a mamá. Callendo la tarde, junto con sus hermanos llenaron tarros y tarron de rica y jugosa mora... Jamaz en la vida habia comido tanta, y jamaz volvio a hacerlo...
Recordó cuando su mente se abrió a entender y comprender lo que significava la muerte... recuerda un gran barullo al final del pasaje, casi entrando al bosque... toda la gente corria hacia allá, algunas mujeres lloraban, otras maldecian,... las palabras que mas sonaban eran Dios, Diablo, la Virgen... Muerte, Infierno... Se hizo paso entre la gente y llego al límite... Vió la imagen que la torturó por muchas noches, el anciano hermitaño colgaba con la lengua afuera del árbol que coronaba la cuadra. Se quedó perpleja por mucho rato hasta que un adulto se dió cuenta de su presencia y la llevo a casa. Aquella noche no durmió pensando en el árbol, el hombre y su lengua con hormigas. El arbol fue mandado a cortar por desición de la junta de vecinos.
Un vehiculo paso tocando la bocina insistentemente, se paro de súbito y aprovecho de sacudirse los pensamientos y volver a andar sobre sus pies.

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